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México, país de arquitectos

Víctor Legorreta es un hombre de mirada franca y profunda, facilidad de palabras y un historial que hace honor a su talento.

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Arquitecto por amor y herencia, el autor de la Torre Bancomer en la Ciudad de México, el hotel La Purificadora en Puebla y muchas obras alrededor del mundo, conversó con nosotros en exclusiva.

Aunque su papá, Ricardo Legorreta Vilchis, fue un famoso arquitecto que lo involucró desde pequeño en este mundo fascinante, jamás lo obligó a seguir sus pasos.

¨Mi casa estuvo rodeada de arte y arquitectura. Las vacaciones giraban sobre ese tema. Viajamos por México y al extranjero buscando grandes construcciones e inspiración¨, recuerda.

Respecto a la relación entre el arte y la arquitectura, Legorreta confiesa que siempre ha estado a favor de esta, pues piensa que ambas disciplinas van de la mano.

¨En el siglo XX se empezó a perder esa relación y siempre hemos buscado tener contacto con los artistas más allá de comprar sus piezas. Es muy enriquecedor trabajar juntos. Ahora que todos extrañamos al maestro Toledo, recuerdo una anécdota. Le pedimos diseñar los muros de una casa y en realidad hizo otra cosa muy distinta pero maravillosa: una instalación a base de dos tierras y plantas de desierto¨, recuerda el artista.

Con respecto al color, el también responsable de la obra del edificio de posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM y del Museo de Arte del Sur de Texas, comentó que este es un elemento fundamental de la arquitectura mexicana.

¨Y no quiero decir -aseguró- que si no tienes colores fuertes no sea nuestra. Lo vemos en los mercados, en la gente, en cómo se viste. Es parte de nuestra personalidad: somos alegres y sociables¨.

Para este artista, que también estuvo a cargo del Parque Europa, en Madrid, México es un país de arquitectos, lo que lo llena de orgullo. Aprendió de Europa y Japón el cuidado por el detalle.

Piensa que en México se construye por placer. ¨Quiero hacer esta habitación, luego veo en qué la ocupo¨, le dicen.

Para Legorreta, la arquitectura mexicana es emotiva, romántica, con la que te sientes bien. Aunque sea moderna, es acogedora. El romanticismo se ve reflejado en el uso de las fuentes, el agua, el color y la luz.

¨Los arquitectos tenemos una gran responsabilidad en lograr una sociedad más sustentable y en la forma de crecimiento que vamos a tener hacia el futuro. Hay estadísticas que indican que el 50% de la energía se consume por las construcciones. Debemos diseñar edificios amigables con el ambiente, que utilicen menos recursos. Hay muchas prácticas que estamos haciendo como reciclar el agua, instalar paneles solares, usar materiales locales, tratar de vivir más tiempo con luz natural¨, agregó.

Cuestionado sobre el proceso creativo, el artista explicó que sueña con una idea y luego la va desarrollando. Eso, dijo, lo hace feliz pero también, lo llena de responsabilidad.

Con respecto a su colaboración con Helvex para realizar la llave Escala, Legorreta dijo que ¨aprendimos lo importante que es trabajar en equipo. También, me di cuenta que es igual de difícil diseñar una cosa pequeña (como una llave de baño) que un plan maestro de una universidad. Para nosotros ha sido muy importante manejar ambas escalas. Hay un balance entre funcionalidad y estética.

Para el creador del plan maestro de Miyana, en la ciudad de México, hay un futuro prometedor en las universidades. ¨El arquitecto no es solo el que diseña. Hay que saber de iluminación, de materiales, hay muchas profesiones dentro de la arquitectura que se complementan entre sí. No hay que sentirse frustrado si no se diseña¨.

A Legorreta le gustaría ser recordado como alguien que luchó por hacer siempre lo mejor que pudo. ¨He cometido muchos errores, pero no nos podemos permitir no poner el suficiente esfuerzo en lo que hacemos. También, como una gente apasionada¨, finalizó.

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